Teatro de máscaras

Should you wear a face mask to prevent COVID-19? Doctors weigh in

En el barrio se enteraron de su desgracia. Todo comenzó con cansancio y fiebre. Cuando ya no pudo respirar, el hombre fue llevado a la sala de emergencias, en donde lo ingresaron luego de confirmar el diagnóstico de COVID-19. Dos semanas después volvió a su casa, demacrado, pálido, delgado, aunque sano, según el personal médico. Allí se entera de que a su esposa le impidieron entrar al colmado por ser la mujer del enfermo; a sus hijos los rechazaron los amigos por temor al contagio. Sus jefes, que están enterados de todo, no saben si integrarlo al trabajo al final de la cuarentena o buscar una excusa para despedirlo. Piensan en el ambiente laboral tenso que tendrán cuando los demás tengan que sentarse a su lado o cruzarse con él en los pasillos. Sus amigos se están preguntando si eso, el coronavirus, se sana de verdad, o si el paciente recuperado sigue viviendo con el virus en su sistema, convirtiéndolo en un propagador de la enfermedad, por lo que lo evitan y no le contestan las llamadas.

Ese señor, al que su comunidad margina porque tiene o tuvo COVID-19, y que podría ser cualquiera de nosotros, se ha convertido en el nuevo paria de la sociedad, desbancando de su pedestal a los enfermos de SIDA, tan despreciados por años hasta por sus familias. Lo que pasará a continuación es algo que también sucedió a los que fueron afectados por el VIH, el ocultamiento. Será consecuencia de lo que ya se va viendo, la gente comenzará a desaparecer por días y nadie sabrá dónde se ha metido, a nadie se dirá que pasó días con fiebre y congestión, porque sólo a un tonto se le ocurría lanzarse a los brazos de la nada, luego de haber padecido tanto mal. Sólo el conocimiento de la verdad y la compasión podrán liberarnos del aborrecible teatro de máscaras que se nos avecina.

Puesta en circulación

Ya disponemos de fecha y lugar para la puesta en circulación de “Se hizo la noche y la luz era yo”. Hablamos del 2 de mayo a las 7:00pm en el salón de eventos de la Sociedad Cultural Renovación.

En esta actividad se pretende intercambiar nuestro libro por una ayuda a la Casa Nazaret. Esta institución, asentada en Puerto Plata, se dedica al cuidado de niños con minusvalías y, al momento presente, cuenta con muy poca ayuda para mantenerse a flote.

Contamos con su presencia.

Anthony Almonte Peña

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Se necesita sangre O- para el niño Anthony Almonte Peña que convalece en la unidad oncológica del Hospital Infantil Dr. Arturo Grullón. Los que puedan ayudar, llamen a la madre del niño, Miguelina Peña, al número 829-690-3393.

Oremos todos por la salud de esta criatura de Dios.

María José Ramírez. Sangre B+

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Esta niña se llama María José Ramírez. Tiene 10 años de edad y actualmente está ingresada en la Plaza de La Salud en Santo Domingo. Necesita con urgencia sangre B+.

Los interesados en ayudar a esta niña, comuníquense con su tía Rafaelyna González al número 829-708-8790.

Salvemos esta niña hoy.

Salva un niño hoy

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La pérdida de Eduardo ha sido devastadora. También ha sido una fuente de motivación para el proyecto que hoy emprendemos y en el que esperamos la mayor cantidad de manos generosas colaborando.

Este proyecto tiene un único fin y es el de salvar la mayor cantidad de niños posibles, evitando que se nos vayan antes de tiempo. Para ello, ponemos a su disposición dos hermosos regalos que a nosotros nos permitieron conservar a Eduardo por más tiempo y, además, darnos paz luego de perderlo.

1. Donar sangre. En primer lugar, está el espacio reservado a todos los que deseen donar su sangre de manera gratuita a los familiares que buscan salvar sus niños. Para ello, precisamos que todos los interesados nos escriban al siguiente correo: eduardovive@yahoo.com

En dicho correo bastará con que nos digan sus nombres, tipo de sangre, ciudad donde reside y su teléfono.

2. Oraciones. La otra modalidad de ayuda es el de las oraciones. Todos los que quieran que se ore por un niño enfermo, escríbannos solicitando la intervención al mismo correo de más arriba.

3. Historias. Un tercer enlace está abierto a todos los que quieran compartir la historia de salvación de un niño que conozcan, sea un familiar o no.

Como podrán ver, la poca ayuda que podamos aportar se hará con la colaboración de todos. Pero recuerden: aunque la ayuda sea tan poca cosa, podría salvar la vida de un niño o una niña.

¡Salvemos un niño hoy!